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Cartagena: Monumento a los tripulantes de las galeras

Cartagena: Monumento a los tripulantes de las galeras

Uno de los monumentos más desconocidos para los cartageneros, por no decir el que más, es el que se yergue en el Carenero de Galeras de la Empresa NAVANTIA, (que como es sabido hasta hace poco fue de manera efímera IZAR, pero que en Cartagena seguirá siendo “la Bazán”, con su artículo determinado incluido), en uno de los vértices del mismo, junto a la plataforma existente para subir los buques y ponerlos en seco.

El citado monumento, situado sobre un pequeño promontorio para hacerlo más visible, representa la proa de un barco con tres remos a cada banda. Está construido en hormigón y recubierto de placas de granito, estando rematado por un mástil donde en ocasiones se ha izado la Bandera de la factoría con motivo de alguna visita importante. Todo el conjunto artístico de la obra, se completa con un par de esculturas de bronce fundido en su parte frontal, así como unos medallones situados a los lados, que también lo son de bronce fundido. Tanto las figuras como los medallones tienen un tamaño considerable. Según se mira el monumento de frente, donde se aprecia la forma de la proa, tenemos a la izquierda, en lo que sería la banda de estribor del supuesto navío representado, la figura de un soldado de galeras con un estandarte en su mano y a la derecha, en la supuesta banda de babor, un remero de los que servían en aquellos legendarios buques que tuvieron base en Cartagena. A la derecha del bloque de obra, un gran medallón representa a dos personajes, también en bronce, junto a los nombres de los buques en que sirvieron, como son don Miguel de Cervantes, el inmortal escritor, que lo hizo en la galera Marquesa y don Francisco García Roldán, el fundador del Santo y Real Hospital de Caridad, que hizo lo propio en la galera San Miguel. Bajo el medallón, de importantes medidas, una inscripción de granito refleja los nombres de estos dos personajes y los barcos citados, mientras en la parte izquierda del monumento otro medallón similar representa a don Álvaro de Bazán, el invicto almirante cuyo nombre ostenta la primera de la nueva serie de fragatas de la Armada española, junto al nombre de su buque, galera Loba, así como a don Juan de Austria, otro español no menos ilustre, igualmente junto con el nombre de su barco, la galera Real.

Aparte de las citadas esculturas, existen en el mismo dos placas de bronce de grandes dimensiones, en las que figuran sendas inscripciones: Así, en la de la parte frontal puede leerse LA EMPRESA NACIONAL BAZÁN, DEDICA ESTE RESPETUOSO RECUERDO A LAS DOTACIONES DE LAS GALERAS QUE DE CARTAGENA SALIERON A TÚNEZ, MALTA, LEPANTO, ORÁN, ARGEL Y LA GOLETA, mientras que en la parte posterior, junto al escudo también en bronce de la desaparecida Empresa Nacional Bazán, otra placa del mismo formato y tamaño que la citada lleva la siguiente inscripción: EN MAYO DE 1977 ENTRÓ EN SERVICIO ESTE CARENERO, CONSTRUIDO EN EL ANTIGUO ESPALMADOR CHICO DE LA ESCUADRA DE GALERAS DE ESPAÑA, QUE AQUÍ TUVO SU ESTACIÓN DESDE 1567 A 1748.

Todo el conjunto, de gran calidad artística, se inauguró el 25 de abril de 1977, que fue el día en que entró en servicio el carenero de Galeras y se debe al buen hacer de un escultor madrileño, concretamente de Arganda del Rey, que por aquellos años ejercía la docencia en un instituto de Murcia, Miguel Ángel Casañ. Este escultor, desconocido hasta entonces en nuestra ciudad, habría de intervenir posteriormente en otra obra, ésta sí mucho más popular, como fue la remodelación del monumento a los Héroes de Santiago de Cuba y Cavite, cuyos grupos escultóricos eran en principio de piedra y su deterioro aconsejó, con buen criterio, sustituirlos por otros idénticos de bronce fundido.

Hoy día, este monumento se encuentra algo deteriorado por la erosión del tiempo y la acción del mar y los vientos, ya que se encuentra a escasos diez metros de la orilla y aunque las figuras no precisan ser reparadas, sí debería ser remozado, ya que algunas placas de granito de las que forman el forro, se han desprendido. Nos consta que incluso su existencia posiblemente sea desconocida para los amantes de las cosas de Cartagena, de ahí que hayamos querido hacer esta pequeña reseña, de modo que si con ello se lo hemos descubierto a uno solo de los cartageneros, ya nos daríamos por satisfechos.

Autor: Diego Quevedo Carmona. Extraido de la web: Cartagena Antigua

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